9 sept 2011

Reflexión infectada


Me pregunto constantemente si habita en mí una enfermedad. Quizás así comprenda mi desfallecido ser, mas no descifro la respuesta. No hallo contestación, pero... ¿Será que no quiero encontrarla? Sospecho que el pavor supera la curiosidad. ¿Y si lo estoy? Tanto tiempo huyendo de ella a través de horas de siesta y, ahora, distingo lúcidamente que cubro con una sábana esas preguntas incesantes. A mi alrededor se está formando un muro, el cual permito su cimentación. ¿Por qué no lo evito? ¿Por comodidad? En parte. Pero no es así. Es por temor a luchar con todas mis fuerzas y no ganar. Perderlo todo. Es una batalla contra mi propia mente, este blog no es más que un arma contra la enfermedad que me lleva acechando desde mocosa. La enfermedad que vuelve tus sentimientos contra ti mismo, como un pequeño ejército de virus, entrando por los poros de tu piel hasta encontrar esas innumerables redes que conectan tus insignificantes instrumentos vitales. Infectando tu cuerpo, pudriéndolo. A veces imagino mi desamparado cerebro putrefacto por la adversidad. Tristeza, agobio, desgracias reflejadas en sesos podridos. Veo mi propia tumba. Es más, puedo ver como me entierran mis propios sentimientos.

7 sept 2011

Abyecto corazón

No atreverse a mirar a hacia detrás, no querer mirar al presente y no poder imaginar un futuro. Únicamente puedo respirar desaliento mientras se resbalan de mis frágiles manos las armas que me ayudaban a ganar esta vasta batalla. Oigo el estruendo que originan al golpear el suelo. Mi cabeza se resquebraja a la vez que mis tímpanos palpitan. "BUM-BUM". Se genera un ritmo incesante dentro de mí separando en miles fragmentos mi piel. Dejando al descubierto mi interior, exponiendo mis vísceras enfermas que rodean un órgano mustio. Abyecto corazón, ¿por qué no puedo ayudarte? Siento como reclamas tu condumio, sin embargo no hay más que un plato vació esperándote. ¿Qué puedo hacer? Sólo me queda oír sollozar a mi desvalido núcleo hasta que deje el mundo de los sueños para adentrarse a la enfermedad del abandono y la tristeza.