28 jun 2011

Quiero alimentarme del sol...

Hay bochorno en mi alrededor, percibo el oleoso olor del verano. Es insoportable, me asfixia el cerebro. Alguien ha dejado todo su peso sobre mí, la cruda realidad desflora mi solidez. Deseo sentir corriente dentro de mis arterias y venas, mas están mustias. Estéril movimiento. Mis párpados se abren al igual que lo hace la flor, pasando por el máximo esplendor de belleza y vida hasta llegar a marchitarse por el agotamiento de la propia existencia. Estiro mi cuerpo, en busca de energía con la que alcanzar la estabilidad. Pero antes pienso si algún día podré sostenerme, mantener mi propio peso y alejarme de esa parálisis mental. Si algún día, tal vez, podré caminar hacia delante, con firmeza, como una verdadera persona. Me gustaría conseguir alcanzar la meta sin abatirme. Pero me fatigo sólo de pensar, necesito dejar de hacerlo, sólo sentir. Notar mi cuerpo renacer, recrear experiencias, sentir un orgasmo de vida. Creerme fuerte, rugir al cielo y a la tierra. Mirarme al espejo y no ver el reflejo roto de una niña destrozada, sino el de una persona íntegra, llena de brío, de espíritu. Ansío convertirme en una firme y hermosa flor desde lo que soy ahora, una mediocre semilla sin agua. Quiero alimentarme del sol, crecer día a día gracias a esos rayos rebosantes de ánimo, destacar sobre la tierra por mis colores llamativos representantes de mi propia fuerza. Quiero abrir mis vergüenzas al cielo nubloso, y dejar que me empape de amor líquido. Deseo dejar de ser un jumento más para ser un lindo corcel en su radiante pradera verde. 

19 jun 2011

Frase más a la espalda...

Respirando el hediondo aroma de la vida, aguantando el peso de la libertad y escapando de las vergüenzas...

12 jun 2011

Cuestionando una enfermedad...

Segundos inagotables; minutos perpetuos; horas interminables; días eternos; semanas infinitas... Momento de observar, de curiosear por las inmediaciones estudiando contornos, colores, destellos de luz, brisas momentáneas... Por más canciones escuchadas no siento nada. No me absorben los armonías musicales, no recorre dentro de mí ningún impulso de  movimiento. Nada. ¿Debería aburrirme? Y si es así, ¿por qué no siento más que ausencia? Ausencia de vida, de ganas, de motivación... Carencia de mí. Insuficiencia de ánimo, no brotan de mí estímulos. No hay más que vacío en mi ser. No siento más que la sensación de no sentir. Me hallo exhausta. Me preocupa la situación. Es verdaderamente frustrante el no tener deseo absolutamente de nada. No querer moverse, pero aún menos seguir quieto. Trance inquisitivo. 
Lo sé, he hablado tantas veces del vacío personal que lleva por ser repetitivo y cargante. Pero menos es leerlo que llevarlo dentro todos esos segundos, minutos, horas, días y semanas. Un tiempo que sé que estoy perdiendo. Sin embargo, ¿sabéis qué? Mientra siga escribiendo sobre él más seguiré analizándolo, cuestionando su hospedaje en mi mente, y lo más importante: más tardaré en aceptarlo sin oponerme a él.