Todo empezó hace un tiempo, relativo para quién lo mide, como una ficción abarrotada de obstáculos y apuros. Todavía recuerdo ese angustioso olor a dolor por todo mi oscuro hogar, casi lo puedo palpar y hacer remolinos con el ambiente. Ya tenía una edad que ya no me permitía seguir fingiendo que no me percataba del asunto. Recuerdo que pensé que aprendería a saber encajarlo, pero no fue así. Puede que ya entonces ya fuese una mujer, pero siempre me he sentido como aquella niña que sentada en un columpio, en la más oscura noche, pensó que si no volvía, seguramente nadie repararía en ello. Esa sensación de inseguridad sigue evocando en mí cada vez que respiro la soledad en un espacio abierto. Me siento la más frágil de las niñas que espera en el parque a que, algún día, vengan a recogerla, temiendo que ese día nunca llegue. Me detesto por ello, por ser frágil. Por ser consciente del abismo que se halla en mí.
Melindrona Basic
Aquí estoy, husmeando por mis propias entrañas.
9 jul 2021
5 abr 2020
Tropiezos
Esta noche siento la necesidad de estallar mis pensamientos, de ver eclosionar mis estremecedores sentimientos. Como ese polluelo que permanece en calma hasta que un día, como por imposición divina, sale del huevo con atrevimiento y brío. Piando por algo que sin saber siquiera lo que es, reclama con desesperación. No conoce cuál es esa carencia que anhela con ímpetu y exasperación, pero sí tiene claro por naturaleza, que algo necesita. Sólo hallo en mí la forzosa declaración de un reprimido sentimiento, el más ansiado. Y me detesto por ello, por ser frágil. No soy capaz de encontrar paz en este mundo lleno de contrariedad. Tropiezos de una vida que sigue avanzando a pesar de que parezca parada en el mismo lugar.
26 oct 2015
Disertación escueta
Lo lamentable de los días largos, que se hacen cortos al recordar. Lo deplorable de la existencia soñolienta que apetece el crimen. Lo triste de esos ojos que miran con mal brillo. Lo patético del individuo que se asoma al espejo, buscando el ser y encontrando surcos desmesurados. Lo dramático de la intimidad temerosa. Lo vergonzoso de poder ser, y nunca serlo.
11 may 2015
Santa muerte
A continuación del abismo llega la caída al fondo del precipicio, que amenaza con la santa muerte. Es extraño ese preciso momento entre el canto de la fosa al trance, como el corazón de la tormenta, acontece esa quietud que sujeta los segundos como pétalos dejándolos meced por la brisa de una tarde primaveral. ¡Pero qué preciosidad de placidez! Voces se advierten con lejanía, los rayos calentando la piel podrida. Dulzura de silencio como esa clase del colegio que al terminar la jornada quedaba abandonada a la conciliación. Quién pudiera perdurar en esa constante sin salirse, sin embargo como un coche sin volante no resistimos la primera curva y vamos directos a la oscuridad. Puede que allí encontremos la legitimada calma, pero no nos gustará ver lo que hay entre ambas.
5 ene 2015
Me gustaría...
Me gustaría escribirle a la persona de quien se compone de un envoltorio difícil de captar en una imagen instantánea. Cual belleza seríamos incapaces de abarcar ni en un elavoradísimo retrato en pan de oro del mismísimo Botticelli porque lo que amamos, lo que más apreciamos no somos capaces de encontrar su perfección. Nunca nos va a parecer que está bien trabajado. Queda continuamente por debajo de nuestras desmedidas expectativas. Me gustaría hablarle a esa persona cuya dulzura no es equiparable ni con la miel de la despensa de nuestra querida abuela. Cual melosidad impregna nuestros recovecos amargos deshaciéndolos en insignificantes migas. Me gustaría recitarle a la persona que no mereció, pero tuvo igualmente pena, autora de sus heridas mal sanadas por una pésima gasa de muros y barreras. Cuyos cercos bloquearon lo áspero y funesto, mas lo fascinante y primoroso tampoco puedo penetrar a saludar a la delicada joven. Me gustaría dedidarle mi atención a la joven de piel pálida e intentos ojos que se desplaza por el umbral de la naturaleza como una mariposa en una ciudad. Contrastando con el entorno sin ser apenas percibida. Esa pequeña que teme no sentir, no poseer unos sentimientos y emociones habituales, sin saber que el mayor sentimiento, el más poderoso y por el cuál construimos nuestra particular esencia no es sino aquel: el miedo. Me gustaría explicarle que por más que el tiempo trascurra, esa niña que levantaba muros para no tener que enfrentarse a la batalla más dura sigue encontrándose en este lugar escondida. Y ya no sabe cómo escapar, lo ha hecho su hogar. Me gustaría poder indicarle la manera de escabullirse, pero ni todavía yo sé cómo enfrentarme a mi propia contienda. Sin embargo, le llevaré el sol por muy disparatado que parezca para que así, pueda ver las grietas que esos diques debilitan.
18 dic 2014
La carencia atiborra el odio
Me encienden las habladurías persistentes al paso del tiempo, a bocas de muchos dientes y pestilentes alientos que, como cochinos, disfrutan revolcándose en el fango. Lodo ajeno, ya que en sus espléndidas vidas bajo la axila materna no encontraron mayor regocijo. Me hierve mi propia raza al mencionar, a un aludir crudo y vacío de empatía. A cantar con ímpetu me enseñaron los carroñeros, yo solo era un animal que buscaba alimento en un desierto arduo de recorrer y sólo encontró un oasis imaginario. Me pierdo entre animadversión de quienes no son más que heces en un váter sucio, queriéndome llevar con ellos a esa inmundicia en la que viven absortos de mentiras. Falacias arrojadas por esa persona que un día fue, y ya no será. Psique sin conciencia, sin más pesar que su placer. Hubo un tiempo en que esa pobre muchacha sentía pena y tortura por sus maltratos, mas hoy solo encuentra ira. Me acalora la aversión de mi reflejo en ese espejo que me recuerda que sigo respirando. Ya no me tropieza el desconsuelo, no caen lágrimas por mis rosadas mejillas. La carencia atiborra el odio, aflorando de mí desprecio y cólera. Desearía cosas inimaginables que si pudiesen concederme mis sádicas fantasías pagaría eternamente en el averno. Sé que no es lo correcto ni bien me hace, sin embargo, es mejor que el desvelo y una arrogante melancolía destruyendo lo poco que me quedaba. Así es, me regodeo entre el odio que me hace marchar del pasado. Estoy sucia, pero despierta. Exhalando todo lo tétrico que desgarra mis entrañas.
31 ago 2014
Desvelos incesantes
Sofocante noche de calor, de esas en las que el más mínimo soplo de aire actúa como la medicina más efectiva. Desvelos incesantes, fatiga crónica y juicio espeso noche tras noche. Amanece más temprano fuera, sin embargo, dentro todo continúa dormido en un sueño que oscila. No hay sufrimiento, sólo desgana en este cuerpo oxidado por el sollozo salado, mirando un reloj que nunca avanza para bien. Ojeras, pañuelos y envoltorios vacíos dispersos por un suelo mugriento. No quedan fuerzas para continuar con la batalla, mas sigo respirando ese fétido olor a muerte amenazante. Vuelvo a mirar el reloj, ¿qué hora es? No importa, no voy a ningún lado, sólo dejo pasar el tiempo tontamente mientras evito recordar que un día fui dichosa. Una noche más, en esta agónica existencia en el que fantaseamos con no sentir más que lo físico. Puede que haya amanecido fuera, pero no saldré a comprobarlo por temor a que así sea.
7 jun 2014
Como un bobo persiguiendo una colorida pelota
Amanece dentro de la oscura habitación, como preámbulo de película de ficción. Se ilumina parte del techo, el rincón donde he dejado tirada la ropa sucia, el escritorio donde antes describía amargos momentos, la alfombra desaliñada y por último, la cama donde me encuentro desde hace demasiado tiempo. Sigo en horizontal, mirando las luces que varían reflejadas en el techo, jugando con la mirada. Como mapa en el camino perdido, sigo los rayos hacia la ventana, me incorporo como un bobo persiguiendo una colorida pelota, embaucado por esa luz celestial que atraviesa el cristal como si humo fuese. Me asomo y me sorprendo, siento como el frío desaparece de mi piel al contacto con el ardiente sol. Comienzo a brillar, ¿será que vuelvo a encontrarme indagando entre los rayos del sol? No lo sé, solo comprendo que me encuentro maravillada con el exterior, sin esas cadenas que me oprimían en la oscura cama helada. Eso quiero ser ahora, libre, cual perro rescatado de la perrera. Así me sentía, abandonada en una jaula por el ser más querido que tuve, oliendo a serrín mojado. Ahora soy un animal callejero que se junta con diablos rubios que me mantienen despierta cuando el peligro acecha. Y como cualquier animal perdido, en busca de un lugar donde construirme mi madriguera de cartón esperando a que me visite la dicha bienaventurada.
4 may 2014
Insustituible cálido abrazo
No me consta que exista una piel tan suave como la de una madre, ni un olor tan confortable capaz de calmar hasta el llanto de un león. Insustituible cálido abrazo, experto en fundir hasta el más gélido sentimiento de desasosiego. Miradas de contemplación y aprobación que nos hacen valorar el camino más de dos veces. Esos ojos que han visto llegar los ríos de lágrimas antes de proclamarse ante el sufrimiento. Fuego que prende desde antes de darnos cuenta de nuestra propia existencia, creando un vínculo, que como cadenas forjadas en un volcán, casi utópico el que puedan romperse. No sé qué experimenta una madre por sus hijos, supongo que será como una fuerza ruda con raíces a sus pies prosperando por cada fruto que emana de sus ramas, creciendo para hacer crecer su dulce fruto. Único y singular. Como la mayor obra de arte conocida. Lo que sí sé es como una madre puede lograr convertir una semilla en una preciosa persona llena de sabor. Porque no somos lo que comemos, somos lo que nuestra madre nos ha dado de mamar, con esas manos tan fuertes como el acero rompiendo diques como migas de pan.
El crudo destino no quiso que ella estuviera aquí para vernos madurar a las vidas que nos otorgó. Insuficiente tiempo el que la tuvimos aquí. Complicando así lo incomplicable. Mas allá donde esté, bebimos de su ausencia, enseñándonos más de lo que creíamos poder alcanzar saber. Engrasando nuestros pobres corazones de hierro, evitando que se oxiden bajo la brisa de la madrugada. Diferente sangre, una misma herida imposible de sanar. Todavía así, su distancia nos unió. Nos hizo ser más fuertes, no obstante, no tanto como lo fue ella por nosotros. Y aunque no sé dónde acabaremos, será siempre juntos y con mucha valentía como ella nos hizo ser. Qué gran razón lo de que madre solo hay una, ¡pero qué una! No puedo felicitarte a ti, sino a nosotros, a Cayetano, Pilar y a mí misma, por tenerte como madre.
19 abr 2014
Suplico a la tortura
Un bello día creí estar habitando el firmamento, contemplando la dicha prematura. Me otorgaron el placer más divino de los semejantes, durando más de un año me aferré a él aun no teniendo mucho más y perdiéndolo todo. Las piedras iban cayendo pero yo usaba ese calor para aguardarme del frío de sus cantos afilados. Sentirse completo, valiente incluso, hacia la vida misma. Confiando más en mí que en él, hasta entonces sorprendente. Buscando por los rayos del sol, cogida de la mano de su luz que brillaba por los dos. Canalla ilusión de estabilidad y saltos de los que nunca volvías a tocar el suelo, flotando en el bienestar. O eso pensaba yo, esa niña a la que le habían limpiado los zapatos los colores del querer. No sé cuándo la roca llegó a alcanzarme, y empezó la desconfianza de lo que podría suceder, convirtiendo placer en temor, logrando poco a poco, como el avance de un leopardo en caza, la irremediable caída del cielo hacia un fosa en el océano. Todavía así, mirando hacia arriba, con la esperanza de volver a encontrarme como en aquel lugar. Pero me hallaba ya perdida, llegando a ese final de cartón mojado. Y con él, volvería a los complejos de una niña que cedió su intimidad a quien no la deseaba más que a cualquier otra. Percatándose así, de su pobreza interior. Ahora, suplico a la tortura, para que no me deje sentir más que mi aliento en este gélido cuarto oscuro.
16 dic 2013
No más que palabras galantes
Llegan en las frías noches de invierno los desencantos del afecto, la pasión y la cordura, que escarchan las venas que salen de un despoblado corazón. No más que palabras galantes embelesan la estupidez y la inocencia de una niña perdida entre la muchedumbre sin rumbo determinado, mas llevaron a la mocosa al camino más abrupto en busca de un sueño que parecía real. Más lejos de todo ello, estuvo colmado de apariencias engañosas y astucias maliciosas. Piedras afiladas, acantilados abismales y arenas movedizas en las que estuvo apunto de dejarse levar por el tormento del desconsuelo. Ahora, esta pobre muchacha, encontrada en un punto sin retorno, no sabe cómo recobrarse para encontrar la salida oculta entre tanta ilusión y fantasía, porque comprende que el final no será más que de cartón y papel mojado. Encontrará algún día dicha puerta, no obstante, siempre tendrá las rodillas llenas de cicatrices sangrantes y la mirada de la desconfianza. Una gran úlcera en interior.
4 nov 2013
Despoblado corazón
El viento entorna los ojos de la consolación, mientras, el violín espachurra el quebranto de un despoblado corazón. Malditas palabras causantes de tanta desolación recorriendo mis desencantos, chocando unas contra otras montando una jauría dentro de mi pequeña calabaza de cartón. Quién fuese versos en un libro de poesía, y no borrador al margen de un cuaderno resquebrajado, agrietado amenazando con deshacerse al empuñarlo. Tanto por aprender, mas lo aprendido no me deja deslumbrar, como la aguja fracturando los hilos al atravesar la dura tela. Hendiendo el aire para llegar a algún lado, tal halcón dibujando trayectos del viaje. ¿Será cierto esto de que hay que caer antes que levantarse? Pues hay quien, con puntos en las rodillas, se apoya en una rama y alza. También los hay que no encuentran la rama y el suelo se convierte en arenas movedizas. Y yo sigo aquí, esa niña que quiere ser mujer en un mundo de gárgolas de piedra, sentada en un rincón, recogiendo los cristales rotos para que nadie se tropiece con ellos. Soñando con quien pueda ayudarme a reunirlos todos, y guardarlos en un cajón de la memoria, escondidos entre tanto alboroto.
12 abr 2013
En mi pequeña calabaza.
Me cuesta descubrir qué es lo que intento plasmar en este preciso momento, me tropieza el desconocimiento de mi propio sentimiento. De mi propia piel sostenida por una juventud que quiere desgarrarse de mí. Maúlla cada noche en mi pequeña calabaza desde que intento conciliar el primer descanso, quisiera llevarme a la esquizofrenia desde el insomnio parece. Y no puedo sostener tanto desencanto, como el fuste de una columna rompe y cae al suelo hecho despojos a causa del fuerte estruendo de la batalla. No hallo la salida, un oasis en este desierto de sal que irrita mis llagas, que supuran desesperación. Un mal que ha vivido en mí siempre y que ha logrado escalar mis entrañas pudriéndolas en el largo paseo.
Ya no combato por un futuro de ensueño, ni siquiera todavía por una quimera. Continuaré sobreviviendo bajo la brida de la injusticia, hasta que un día no pueda más y el cansancio acabe conmigo y el carro pase por encima de mi cuerpo difunto, dejando más que una estela en el latoso camino.
29 may 2012
Buscaré por el sol...
Trechos de la propia vida en los que no se acaban encontrando un puerto donde amarrarse a recortarse, sino que la marea termina abandonándonos en una lamentable roca en medio del mar. En mi caso, el pánico se adueña de mí al acercarme a la inmensidad del mar. Esa enorme charca de agua donde no cesa el movimiento, donde la luz no llega al fondo y los peces grandes se comen a los pequeños mientras los demás se ocultan entre las plantas para despistar a los más ingenuos. Puede que esa similitud con la vida humana sea la causa de mi temor, pero claro está que no soy más que una niña que no sabe jugar con sus cosas. Sin embargo, sé que siento un desmesurado miedo al afrontar el resultado que este periodo me ha prestado como una cuchillada hiriendo mis anhelos. Puede que no sea capaz de volver a construir el edificio que me haga alcanzar la ventura de este escuchimizado cuerpo. Pero, ¿qué es eso? Advierto mis dientes de leche a través de los pedazos de espejo roto del suelo, sí, son los míos. ¿Qué ocurre? Son mis hoyuelos que dan intensidad a mis cristalinos ojos que parecen pintados. Sí, pese a la desgracia, sigo siendo una simple niña que avanza de berrinche en berrinche y que su esperanza la mantiene flotando sobre el mar con la confianza e inocencia de encontrar la isla más bonita de este juego. Buscaré por el sol, cogida de la mano de la luz.
4 abr 2012
Cimientos emblandecidos de toda una vida...
Día de lluvia dentro y fuera. A la vez que las nubes desatan todo su brío sobre el firme techo, mi llanto cae sobre la sólida madera. No contemplo rencor ni vergüenza, observo desprestigio. Ruinas de una tarde que busca consuelo. Huyo al rascacielos más alto para dejar abajo la sangrienta tormenta y vislumbrar un rayo de sol, mas a la mitad del camino, la inundación emblandece los cimientos de la resistente torre. Como una bandera me balancea hasta marear mi borrosa mente. Pierdo el juicio por un soborno más del tramposo al jurado. El edificio cae y yo con él. Encierran mis méritos y valores en la más oscura y mugrienta celda, mientras, la justicia queda abandonada en el desván. Ya en el suelo, miro al cielo y los nubarrones se han ido, y otra vez más me abrazan las ruinas de aquellos ladrillos acomodado uno por uno durante toda mi vida para acercarme al dichoso rayo de luz que emana de lo más alto. Sólo queda volver a empezar.
26 mar 2012
Balanceo entre mimos...
Día y noche sigues balanceándote por delicadeza, como el equilibrista seduce a la fina cuerda que ampara su propia vida para confundir a la gravedad y alcanzar, con mucho descaro, el otro extremo del cordel. Es aquí donde se paran mis pensamientos, mi demencia no deja conocer tu excentricidad. Así es. El brillante acróbata ve en su meta, la más abundante gloria. Su esfuerzo por mantenerse erguido en esa peligrosa travesía es persistente, incesante. Consigue hipnotizar las emociones del público, metiéndose en su bolsillo las turbaciones de sus espectadores por unos singulares minutos. Es el centro de las miradas, su actuación afecta a cada uno de los pares de ojos que habitan la sala. Jugando con la incertidumbre, se siente poderoso. Cuando llega al final, le espera la aclamación de esos individuos a los cuales acaba de regalar una tensión continuada de una gran calma. Ha logrado su recompensa.
Después de este corto, pero preciado tiempo, me cuesta creer que sigues adelantando pasos por mi fina cuerda. No sé qué es lo que esperas encontrar al final del camino, por más que busque en tus ojos, sólo veo mi tímida sonrisa reflejada en esos ojos tan cristalinos. ¿Cuál es tu recompensa? Mimo a mimo te acercas cada vez más. ¿De verdad tengo algo tan valioso? Continúas penetrando el laberinto que compone mi figura. Puedo ver la perfección en tus mejillas y la sanación de tu boca. Has despojado de mí esa temblorosa infancia y me has convertido en la doncella más bella del reino.
Todavía sin comprender, te has adentrando en mis enredos, y ya no puedo dejar que te retires, porque ahora y desde el principio, somos dos los que se balancean en esa cuerda.
28 ene 2012
Un 28 de enero nublado más...
Un 28 de enero nublado como el de hoy cambiaron los días de mi historia. Me es muy difícil evocar aquel día, en los que la muerte acabó con el sufrimiento de una vida desgastada, agotada por el dolor. Siempre acompañada de la soledad, a pesar de nuestro abrazo constante. Una mañana ya no estabas, había cesado la lucha. La vida no te permitió la revancha. Estos años han hecho de mí una muchacha llena de vendavales en su interior, pero indagando por los rayos del sol no podría agradecerte más.
Nací sostenida por las manos más suaves que me han tocado jamás. Me crié bajo la enfermedad, en la injusta vida y sobreviviendo al calvario. Contemplé hasta ese día cómo te fuiste consumiendo, como la llama de la vela que ilumina mis noches, tenaz como ninguna, pero delicada al más mínimo soplo de aire.
Tuviste desde muy pequeña que acarrear con un peso enorme, viéndote indefensa ante tantos tumultos, siendo la más bella del lugar. Maduraste temprano, y escapaste de un lugar oscuro a otro totalmente opaco. Aguantaste golpes de la desdicha, pero conseguiste salir del maltrato con dos vidas bajo cada brazo. Tropezaste con la sinvergüencería, y me diste vida a pesar de la oposición. Nos entregaste hasta el último de tus alientos con tal de sacarnos adelante, mas no lo lograste contigo misma. Te encontrabas sola, con muchas vidas a tu espalda, carente de sustento, y caíste en una botella. Ya no te quedaban armas con las que luchar más que aquella copa que te hacía evadir, haciendo desaparecer poco a poco tus males. Más tarde ello no te permitió recargar balas, te fuiste ahogando poco a poco en tu propio llanto. El sufrimiento pudo contigo...
Confesarte, si todavía puedo, que hasta ahora he tenido temor a seguir tus pasos hasta el final. A verte reflejada en mí al asomarme al espejo. He creído que ese era mi destino, y que por mucho que luchara, no podría combatir contra mis sentimientos. Y pese a que sigo teniendo pánico de mis sentimientos, he logrado ver más allá, no me tiene que consumir la soledad. Siempre estarás en mi recuerdo, en mi persona. Me has hecho valorar cada rincón de este mundo, apreciar toda la gama de colores que lo atiborran de brío. Soy fuerte porque tú lo fuiste. No pudiste ser mejor persona porque no te dejaron. Decirte que me acuerdo de ti siempre, sobretodo cuando escucho esta canción. Y que ahora estoy llorando, pero de felicidad que por tu merced puedo padecer. Valoramos todo el esfuerzo que hiciste por nosotros. Espero que estés orgullosa de nosotros, porque nosotros lo estamos de ti. Gracias mamá.
22 dic 2011
Intimidad cedida al mejor postor
Esta noche, calidez. Miradas de suavidad que brotan de encuentros vivaces entre esos sentidos que capturan luces y colores. No hallo nada más hermoso que la propia intimidad cedida al mejor postor. Vergüenzas destapadas ante la excitación. La naturaleza humana como única salida. El roce como única arma. Y la pasión como único sentimiento. Reposo, placidez, silencio... Calidez. Dulzura en cada caricia que doy, que recibo. No hay realidad, sólo estamos dos personas compartiendo calor. Saboreando las nubes de un paraíso digno de los que consiguieron escapar de aquella frialdad. Un helor que me ha acompañado siempre, marcando mi vida. ¿Quién es, cómo es? No importa, no podrá regalarme nada más estimable que su propio contacto. Tacto que se transforma en calor mudando a su vez en serenidad placentera. No hay tiempo para la melancolía, sólo para el apego. Sólo hay tiempo para nosotros.
Sin embargo, entre mimos me invade la desconfianza y el miedo. Miedo a que se esfume, a no volver a sentir esa chispa de felicidad que solamente puede obsequiar otra persona. Cierto pavor a acostumbrarme demasiado deprisa a una sonrisa que me llene de sosiego. Todavía sosteniendo estos y más temores, siempre hallaré en mí la tranquilidad y validez de que tendré esas emociones encerradas en el reflejo turbio de aquel espejo roto. Ya no tengo tanta desconfianza de mis sentimientos...
29 oct 2011
¡Shhhhh! ¿Qué es eso? Mi amigo Manuel interpretando mis sentimientos...
¡Shhhhh! ¿Qué es eso? Posiblemente su felicidad; o quizás el llanto de una cálida bocina, un alboroto de emociones y su cuerpo no alcanza a comprender qué sucede. Se sumerge en una reflexión infectada y sin descifrar la respuesta, se asoma así al exterior en busca del hediondo aroma de la vida, aguantando el peso de la libertad y escapando de vergüenzas... Cuestionando una enfermedad.
Enfermedad provocada por segundos, horas repletas de minutos, evitando caer en lo mas profundo del abismo, lugar donde habita la carencia de motivación, lugar donde se ausenta la vida pero en el cual sin otro remedio has caído.
Es el reflejo de aquella niña en su espejo roto… Niña que indaga entre los rayos del sol, niña que en el fondo de ese abismo cree tener un abyecto corazón, mas se equívoca.
¡Shhhhh! ¿Oyes algo? Entre la bulla de silencio niña ha salido del abismo, ¡niña quiere alimentarse del sol!
¿Cómo estas?
Niña ya ha salido de ese abismo. Niña es fuerte. ¿Por qué llora? Niña es libre… Niña ha encontrado el todo: Su lugar perdido…
Ese abismo es un cúmulo de emociones, sensaciones que vivimos, abismo en el cual todos creemos estar cuando la duda e incertidumbre inunda nuestro cuerpo, lo cual nos evoca una gran tristeza.
No esperes la llegada de los rayos del sol, del color de la vida, del sabor de los contornos encerrada en ese abismo el cual has tomado como morada.
¡Sé fuerte Niña! No hay mala suerte tras su espejo roto ni enfermedad cuestionable. ¡Sé fuerte Niña! Sal a esa realidad vestida de sensaciones, asómate al exterior y prende esa idea de abyecto corazón con tu felicidad...¡Sñe fuerte niña! ¿Pero quién es Niña? Niña es ella , es a ella a quién admiro…
Espero que niña encuentre lo que todos llaman felicidad y aquello que pocos conocen, o al menos que niña no olvide que cuando llegue a otro abismo lo salte, porque como antes dije, niña es fuerte, ¡niña es libre! Niña ya puede llorar tranquila… Y lo mas importante, no te olvides de quién es niña, porque niña eres Tú. Niña es ella…
Cuando todo el mundo calla ni nada ni nadie espera respuesta…
Manuel Riquelme Ruiz
Gracias por este regalo, el mejor que me han hecho, a mi gran amigo Manuel, el cual ha conseguido sorprenderme hasta sacarme las lágrimas.
27 oct 2011
Tropas provistas de ternura...
No hay inquietud, no hay desvelo. Hoy aprecio afán en mí, hay ganas de seguir observando con ojos entornados los aledaños de mi ser. Sólo hay un deseo vehemente en mi pensamiento: luz, color. Anhelos de fuegos fugaces penetrando la tez de las personas, antiguas cáscaras convertidas en las más ligeras nubes de efímero polvo. Bombardeo de tropas provistas de ternura. Caricias de galantería, donaciones de afecto. Hoy, ahora, sólo hay colores en mis párpados, que aún los cierro y veo amanecer un nuevo día, repleto de amor y de alegría. Lleno de corazones vírgenes de pasión por la experiencia. Empachados de ingenuidad.
9 sept 2011
Reflexión infectada
Me pregunto constantemente si habita en mí una enfermedad. Quizás así comprenda mi desfallecido ser, mas no descifro la respuesta. No hallo contestación, pero... ¿Será que no quiero encontrarla? Sospecho que el pavor supera la curiosidad. ¿Y si lo estoy? Tanto tiempo huyendo de ella a través de horas de siesta y, ahora, distingo lúcidamente que cubro con una sábana esas preguntas incesantes. A mi alrededor se está formando un muro, el cual permito su cimentación. ¿Por qué no lo evito? ¿Por comodidad? En parte. Pero no es así. Es por temor a luchar con todas mis fuerzas y no ganar. Perderlo todo. Es una batalla contra mi propia mente, este blog no es más que un arma contra la enfermedad que me lleva acechando desde mocosa. La enfermedad que vuelve tus sentimientos contra ti mismo, como un pequeño ejército de virus, entrando por los poros de tu piel hasta encontrar esas innumerables redes que conectan tus insignificantes instrumentos vitales. Infectando tu cuerpo, pudriéndolo. A veces imagino mi desamparado cerebro putrefacto por la adversidad. Tristeza, agobio, desgracias reflejadas en sesos podridos. Veo mi propia tumba. Es más, puedo ver como me entierran mis propios sentimientos.
7 sept 2011
Abyecto corazón
No atreverse a mirar a hacia detrás, no querer mirar al presente y no poder imaginar un futuro. Únicamente puedo respirar desaliento mientras se resbalan de mis frágiles manos las armas que me ayudaban a ganar esta vasta batalla. Oigo el estruendo que originan al golpear el suelo. Mi cabeza se resquebraja a la vez que mis tímpanos palpitan. "BUM-BUM". Se genera un ritmo incesante dentro de mí separando en miles fragmentos mi piel. Dejando al descubierto mi interior, exponiendo mis vísceras enfermas que rodean un órgano mustio. Abyecto corazón, ¿por qué no puedo ayudarte? Siento como reclamas tu condumio, sin embargo no hay más que un plato vació esperándote. ¿Qué puedo hacer? Sólo me queda oír sollozar a mi desvalido núcleo hasta que deje el mundo de los sueños para adentrarse a la enfermedad del abandono y la tristeza.
23 ago 2011
Realidad vestida de sensaciones...
No nací siendo persona, no busqué ser artista. Me criaron como tal, con ingenua esperanza de que me convirtiera en uno más. Lo que no esperaron fue que me bautizara en el mundo de los sentimientos. Y aquí estoy, husmeando por mis propias entrañas. Veo colores, luces y sombras... Contemplo trazos incapaces de esbozar en la realidad. Inquietante realidad... A veces me pregunto si la realidad es tal y como es, pero seguiré pensando que tiene una versión diferente dependiendo de quién la observe. Mi realidad se viste de pulsaciones, de pelos erizados, de lágrimas. Se basa en emociones, se basa en mí. Arte plasmado en palabras, lienzos, piezas, sonidos... Inspiración reluciendo en los ojos del artista. Ahora no aspiro ser artista, mi ambición es interpretar la realidad de los artistas. Aprender a meterme en su piel por un intenso momento. Ser una sensación, un sentimiento. Sentirme subjetivamente real.
12 ago 2011
El llanto de una cálida bocina.
Esta noche estoy mordiéndome las uñas, ¿será acaso nerviosismo? Jugando con los mechones de mi pelo sonrío con cara de bobalicona, me hallo hechizada. Todo está en paz a mi alrededor, sin embargo, dentro de mí percibo un alboroto de emociones. Mi cuerpo no alcanza comprender qué sucede. Entre toda esa trifulca se oye sobresalir una llamada, el llanto de una cálida bocina. Potente sonido, cual más amigable. Sondeo en busca del llamativo aullido, y sin avisar, se apaga la luz. Nada, solamente el sonido de la bocina solista y yo. ¿Qué será? La percibo cada vez más próxima. Cuando casi puedo escuchar el jadeo de quién la hace sonar, desvanece. Silencio, temeroso silencio. De pronto, se enciende la luz más potente que mis ojos han logrado captar. Una tempestad de emociones brota de mi pecho, dejándome sin aliento. Y como si de una emboscada se tratase, recorren mi piel salvájemente rodeándome por completo. Noto chispas de electricidad dentro de mi persona. Una energía mágica capaz de alzar hasta el más mísero sentimiento de pesadumbre. Siento como si ese sol de invierno penetrara mi piel y se apoderara de mi interior, atiborrando mi cuerpo de luz y calor. Entonces, como si nada, me deja caer. Despierto extendida sobre el suelo con las mejillas sonrojadas. Pesando únicamente en ese calor. No son mariposas en el estómago lo que se siente: es el ardor de todos esos caóticos sentimientos quemándose en lo más íntimo de mi ser a modo de combustible para producir esa felicidad que tanto he ansiado. No estoy sola, me acompaña la ilusión chapoteando entre mis venas y arterias. Ahora sí puedo responder, ¿qué es? Es un cálido sentimiento. Mi corazón repite sin cesar "es amor, es amor...". Yo digo: eres tú.
28 jun 2011
Quiero alimentarme del sol...
Hay bochorno en mi alrededor, percibo el oleoso olor del verano. Es insoportable, me asfixia el cerebro. Alguien ha dejado todo su peso sobre mí, la cruda realidad desflora mi solidez. Deseo sentir corriente dentro de mis arterias y venas, mas están mustias. Estéril movimiento. Mis párpados se abren al igual que lo hace la flor, pasando por el máximo esplendor de belleza y vida hasta llegar a marchitarse por el agotamiento de la propia existencia. Estiro mi cuerpo, en busca de energía con la que alcanzar la estabilidad. Pero antes pienso si algún día podré sostenerme, mantener mi propio peso y alejarme de esa parálisis mental. Si algún día, tal vez, podré caminar hacia delante, con firmeza, como una verdadera persona. Me gustaría conseguir alcanzar la meta sin abatirme. Pero me fatigo sólo de pensar, necesito dejar de hacerlo, sólo sentir. Notar mi cuerpo renacer, recrear experiencias, sentir un orgasmo de vida. Creerme fuerte, rugir al cielo y a la tierra. Mirarme al espejo y no ver el reflejo roto de una niña destrozada, sino el de una persona íntegra, llena de brío, de espíritu. Ansío convertirme en una firme y hermosa flor desde lo que soy ahora, una mediocre semilla sin agua. Quiero alimentarme del sol, crecer día a día gracias a esos rayos rebosantes de ánimo, destacar sobre la tierra por mis colores llamativos representantes de mi propia fuerza. Quiero abrir mis vergüenzas al cielo nubloso, y dejar que me empape de amor líquido. Deseo dejar de ser un jumento más para ser un lindo corcel en su radiante pradera verde.
19 jun 2011
Frase más a la espalda...
Respirando el hediondo aroma de la vida, aguantando el peso de la libertad y escapando de las vergüenzas...
12 jun 2011
Cuestionando una enfermedad...
Segundos inagotables; minutos perpetuos; horas interminables; días eternos; semanas infinitas... Momento de observar, de curiosear por las inmediaciones estudiando contornos, colores, destellos de luz, brisas momentáneas... Por más canciones escuchadas no siento nada. No me absorben los armonías musicales, no recorre dentro de mí ningún impulso de movimiento. Nada. ¿Debería aburrirme? Y si es así, ¿por qué no siento más que ausencia? Ausencia de vida, de ganas, de motivación... Carencia de mí. Insuficiencia de ánimo, no brotan de mí estímulos. No hay más que vacío en mi ser. No siento más que la sensación de no sentir. Me hallo exhausta. Me preocupa la situación. Es verdaderamente frustrante el no tener deseo absolutamente de nada. No querer moverse, pero aún menos seguir quieto. Trance inquisitivo.
Lo sé, he hablado tantas veces del vacío personal que lleva por ser repetitivo y cargante. Pero menos es leerlo que llevarlo dentro todos esos segundos, minutos, horas, días y semanas. Un tiempo que sé que estoy perdiendo. Sin embargo, ¿sabéis qué? Mientra siga escribiendo sobre él más seguiré analizándolo, cuestionando su hospedaje en mi mente, y lo más importante: más tardaré en aceptarlo sin oponerme a él.
22 may 2011
Reflejo de una niña en su espejo roto...
Caen al suelo espejos, se rompen en minúsculos trozos. Chocan unos contra otros; saltan; rebotan; se dispersan por la superficie. Juguetean brillantes en el aire como copos de nieve guiados por invisibles juglares. De pronto, cesa el estampido musical. Los soldados juran al silencio. Los sueños desvanecen. Sólo queda minucia en el lugar. Me parece observar la queja de una mirada entre los trozos más grandes, luego recorro la nariz distorsionada hasta hallar unos labios desquebrajados. Analizo una fachada destrozada por lo más evidente. Es así como soy, el reflejo de una niña en su espejo roto. Sueños hechos añicos, sentimientos helados subyaciendo en un corazón que cada vez late más despacio, amenazando con parar. Caos mental en una existencia somnolienta de un simple jumento más en su propio suburbio.
Melindrona
5 may 2011
Indago entre los rayos del sol...
Ya estoy despierta. Me muevo, no sé qué hacer ni dónde estar, estoy inquieta. Es pronto. No me preocupo por ello, busco. Recorro la estancia, me acuesto en la cama, no siento nada. Me siento en el suelo, no lo nada. Me muevo, siento cierto nerviosismo. Camino por los pasillos en busca de algo con lo que distraerme, mas no sé el qué. Todo es poco. La comida no me sacia. Noto el frío de la superficie del suelo en mis pies descalzos. Me gusta. Me encuentro cómoda. No cambia nada, decido salir. Abro el armario, husmeo entre mis vestimentas oscuras, pero opto por lo claro. Me ato los zapatos, más fuerte que nunca. Dispuesta a salir cojo mis cosas, me enlazo el bolso entre mi cuerpo y abro la puerta. Agarro el pomo con prisa, como desesperada, y lo giro. Deja entre ver una franja de luz que me llama. Procedo. ¿Qué veo? Me fascino. Admiro los rayos de sol impacientes por encontrar mi piel, que se ilumina hasta brillar como las estrellas. Me agrada. Comienzo a bajar las pocas escaleras que me separan del mundo. Atravieso la calle con ganas. Alguien me saluda, me sonríe. Se la devuelvo. ¿Qué me pasa? ¿Estoy sonriendo yo también? Exacto, encuentro mi sonrisa en el reflejo de algún coche. Sale sola, no la puedo controlar, ni quiero hacerlo. Sigo callejeando sin saber a dónde ir. Pero me da igual, porque estoy a gusto. Me encuentro viva, llena. Me siento bien. ¿Por qué será? ¿Por qué ahora? No hallo respuesta, y no me importa. ¿Para qué buscar explicación? ¡Estoy bien! No quiero pensar, quiero sentir.
Sigo indagando por los primeros rayos de sol que salen entre las nubes, tímidos. Lo encuentro por fin, y sin saber que lo buscaba. Es un banco de madera desgastado en un lugar de un parque desierto, es el lugar que estaba esperando encontrar sin ni si quiera saberlo. Me acomodo maravillada por su esplendor en el asiento. Todo es tan bonito. Todo está tan tranquilo, sólo se oye la mañana. No paro de sonreír. Observo mi alrededor, y ahora sí lo hallo de color, reluciente.
¿Habré pasado la tempestad? ¿Será solamente la calma en el ojo del huracán? No consigo pensar, sólo puedo ver. Veo como el viento mueve las hojas, como un perro corre a lo lejos detrás de su dueña, como huele a fresco, como me erizo entre tanto asombro. Estaré volviendo a vivir, pienso. A llenarme de luz. Vuelvo a ser persona.
Melindrona
1 may 2011
Asomándome al exterior...
Cierta vez, un amigo, gran observador de lo que él llama "cuadra de humano", me dijo: " Sientes tanto por dentro y tienes tanto que decir que te da miedo hacer salir todo eso que llevas en tu interior porque no sabes si el exterior podrá soportar tanto". Dichas palabras me llegaron, anduve en ellas tiempo sin comprender la gran serenidad que tenía esta gran persona. Otro ilustre amigo mío me dijo hace algún tiempo no muy lejano que todo aquello me había obligado a formar una gigantesca coraza para protegerme del temido exterior. Hay me pregunto: ¿Por qué tengo tanta desconfianza a ese exterior? Hace algún tiempo averigüé al porqué de mi admiración al Arte y también el porqué decidí escribir este Blog: para acercarme a ese misterioso exterior insinuadamente, como asomándome a él.
¿Qué puedo decir de mí? No muchas cosas buenas, tal vez sea esa la razón por la que me cierre tanto en mí misma. Me he esforzado tanto para evitar el dolor que he llegado hasta agotarme. Un dolor que no se puede rehuir, un dolor que es como el mar, siempre está ahí pero no en el mismo estado, unas veces sube cubriendo y otras baja dejando ver lo que escondía debajo. Lo único que yo he hecho es intentar es ignorarlo, caminar sobre la cumbre de la montaña sin mirar hacia abajo, como si no estuviera ahí. Pero está, no va a desaparecer como el humo de las colillas en el aire. Y cuanto más camino sin mirar, más me acerco al acantilado, y cuando esté sobre él será demasiado tarde y veré que tanto esfuerzo no ha servido para alargar la angustia. Entonces, ¿qué he conseguido encerrándome en mi propia persona? Sólo sé que no he podido esquivar el dolor como quien saltea una roca en su camino, al ignorarlo he alargado su permanencia en mi interior, incluso acostumbrándome a él, conviviendo con él. Y después de tropezar tanto he llegado hasta aquí, a una vida desaborida, sosa. Al final, intentando no ahogarme, huyendo de lo imposible, únicamente he conseguido prolongar este sufrimiento hasta hacerlo permanente. Hoy me enfrento a mis actos, que siempre han ido dirigidos a no cometer los mismos errores con los que me crié. Pero a mis 17 años me doy cuenta de que el pretender no sufrir para no acabar convirtiéndome en lo que más temo ha hecho que termine siendo la persona que tanto he deseado evitar ser.
Una persona llena de sufrimiento no vive, sólo continúa su existencia. Te das cuenta un día, cuando admiras tu alrededor y no sientes nada. Como en una resaca, notas un malestar con el que crees que puedes aguantar el día, un día costoso. Una lucha contra tu propio cuerpo. Dejas de luchar, acabas por abandonarte, sólo deseas perderte entre la oscuridad. Y si ya comienzo a sentirme así ¿para qué tanto trabajo? ¿Para qué esconderme? No quiero caer. Necesito dejar de desconfiar, de huir de la luz. Tengo que dejar de esconderme. Salir de la oscuridad en la que permanezco por miedo. Asomarme a ese gigante mundo sin cobardía.
Melindrona
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