Lo lamentable de los días largos, que se hacen cortos al recordar. Lo deplorable de la existencia soñolienta que apetece el crimen. Lo triste de esos ojos que miran con mal brillo. Lo patético del individuo que se asoma al espejo, buscando el ser y encontrando surcos desmesurados. Lo dramático de la intimidad temerosa. Lo vergonzoso de poder ser, y nunca serlo.
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