26 oct 2015

Disertación escueta

Lo lamentable de los días largos, que se hacen cortos al recordar. Lo deplorable de la existencia soñolienta que apetece el crimen. Lo triste de esos ojos que miran con mal brillo. Lo patético del individuo que se asoma al espejo, buscando el ser y encontrando surcos desmesurados. Lo dramático de la intimidad temerosa. Lo vergonzoso de poder ser, y nunca serlo.

11 may 2015

Santa muerte

A continuación del abismo llega la caída al fondo del precipicio, que amenaza con la santa muerte. Es extraño ese preciso momento entre el canto de la fosa al trance, como el corazón de la tormenta, acontece esa quietud que sujeta los segundos como pétalos dejándolos meced por la brisa de una tarde primaveral. ¡Pero qué preciosidad de placidez! Voces se advierten con lejanía, los rayos calentando la piel podrida. Dulzura de silencio como esa clase del colegio que al terminar la jornada quedaba abandonada a la conciliación. Quién pudiera perdurar en esa constante sin salirse, sin embargo como un coche sin volante no resistimos la primera curva y vamos directos a la oscuridad. Puede que allí encontremos la legitimada calma, pero no nos gustará ver lo que hay entre ambas. 

5 ene 2015

Me gustaría...

Me gustaría escribirle a la persona de quien se compone de un envoltorio difícil de captar en una imagen instantánea. Cual belleza seríamos incapaces de abarcar ni en un elavoradísimo retrato en pan de oro del mismísimo Botticelli porque lo que amamos, lo que más apreciamos no somos capaces de encontrar su perfección. Nunca nos va a parecer que está bien trabajado. Queda continuamente por debajo de nuestras desmedidas expectativas. Me gustaría hablarle a esa persona cuya dulzura no es equiparable ni con la miel de la despensa de nuestra querida abuela. Cual melosidad impregna nuestros recovecos amargos deshaciéndolos en insignificantes migas. Me gustaría recitarle a la persona que no mereció, pero tuvo igualmente pena, autora de sus heridas mal sanadas por una pésima gasa de muros y barreras. Cuyos cercos bloquearon lo áspero y funesto, mas lo fascinante y primoroso tampoco puedo penetrar a saludar a la delicada joven. Me gustaría dedidarle mi atención a la joven de piel pálida e intentos ojos que se desplaza por el umbral de la naturaleza como una mariposa en una ciudad. Contrastando con el entorno sin ser apenas percibida. Esa pequeña que teme no sentir, no poseer unos sentimientos y emociones habituales, sin saber que el mayor sentimiento, el más poderoso y por el cuál construimos nuestra particular esencia no es sino aquel: el miedo. Me gustaría explicarle que por más que el tiempo trascurra, esa niña que levantaba muros para no tener que enfrentarse a la batalla más dura sigue encontrándose en este lugar escondida. Y ya no sabe cómo escapar, lo ha hecho su hogar. Me gustaría poder indicarle la manera de escabullirse, pero ni todavía yo sé cómo enfrentarme a mi propia contienda. Sin embargo, le llevaré el sol por muy disparatado que parezca para que así, pueda ver las grietas que esos diques debilitan.