Un 28 de enero nublado como el de hoy cambiaron los días de mi historia. Me es muy difícil evocar aquel día, en los que la muerte acabó con el sufrimiento de una vida desgastada, agotada por el dolor. Siempre acompañada de la soledad, a pesar de nuestro abrazo constante. Una mañana ya no estabas, había cesado la lucha. La vida no te permitió la revancha. Estos años han hecho de mí una muchacha llena de vendavales en su interior, pero indagando por los rayos del sol no podría agradecerte más.
Nací sostenida por las manos más suaves que me han tocado jamás. Me crié bajo la enfermedad, en la injusta vida y sobreviviendo al calvario. Contemplé hasta ese día cómo te fuiste consumiendo, como la llama de la vela que ilumina mis noches, tenaz como ninguna, pero delicada al más mínimo soplo de aire.
Tuviste desde muy pequeña que acarrear con un peso enorme, viéndote indefensa ante tantos tumultos, siendo la más bella del lugar. Maduraste temprano, y escapaste de un lugar oscuro a otro totalmente opaco. Aguantaste golpes de la desdicha, pero conseguiste salir del maltrato con dos vidas bajo cada brazo. Tropezaste con la sinvergüencería, y me diste vida a pesar de la oposición. Nos entregaste hasta el último de tus alientos con tal de sacarnos adelante, mas no lo lograste contigo misma. Te encontrabas sola, con muchas vidas a tu espalda, carente de sustento, y caíste en una botella. Ya no te quedaban armas con las que luchar más que aquella copa que te hacía evadir, haciendo desaparecer poco a poco tus males. Más tarde ello no te permitió recargar balas, te fuiste ahogando poco a poco en tu propio llanto. El sufrimiento pudo contigo...
Confesarte, si todavía puedo, que hasta ahora he tenido temor a seguir tus pasos hasta el final. A verte reflejada en mí al asomarme al espejo. He creído que ese era mi destino, y que por mucho que luchara, no podría combatir contra mis sentimientos. Y pese a que sigo teniendo pánico de mis sentimientos, he logrado ver más allá, no me tiene que consumir la soledad. Siempre estarás en mi recuerdo, en mi persona. Me has hecho valorar cada rincón de este mundo, apreciar toda la gama de colores que lo atiborran de brío. Soy fuerte porque tú lo fuiste. No pudiste ser mejor persona porque no te dejaron. Decirte que me acuerdo de ti siempre, sobretodo cuando escucho esta canción. Y que ahora estoy llorando, pero de felicidad que por tu merced puedo padecer. Valoramos todo el esfuerzo que hiciste por nosotros. Espero que estés orgullosa de nosotros, porque nosotros lo estamos de ti. Gracias mamá.
No hay comentarios:
Publicar un comentario