19 feb 2011

Desigualdad

El término desigualdad es aquel que diferencia una cosa de otra, por insignificante que sea. Los humanos hemos tomado la desigualdad como algo que nos diferencia entre nosotros hasta no poder tener los mismos derechos. Desde que el mundo es mundo, desde que el hombre es hombre, siempre ha sido lo mismo. Desigualdad entre nosotros, entre animales y plantas. No vemos que todo es diferente pero a la vez igual. Seres con vida propia que nacen, crecen, se reproducen y mueren. Los humanos hemos nacido con unos dones más avanzados que nos permiten hacer muchas más cosas que el resto de los seres vivos. Hemos creado muchas cosas y hemos destruido muchas otras. Pero seguimos intentando sobrevivir y que los de nuestra especie sigan con estos dones. Pero hay un pensamiento que nos impide avanzar, entre otros muchos. A este le hemos puesto el nombre dedesigualdad. Nuestros pensamientos son los pensamientos que van a tener nuestros hijos, y esta aversión es la que van a heredar de nosotros. ¿Es lo que queremos? Unos dirán que sí y otros que no. Los que dicen que sí son los que están “por encima” y no sienten la pobreza de lo que es estar “debajo”. No conocen el rechazo y el miedo. Creo que la desigualdad a medida que avanzamos se combate, pero se combate mal. La igualdad no se consigue cambiando la forma de hablar de los políticos (“miembros y miembras del gobierno”) o el color del telediario, creando leyes que favorecen a un género,  poniendo a mujeres presentando los deportes, ni utilizando eufemismos para hablar de inmigrantes. Se combate eliminando esas pequeñas diferencias que se resaltan y no se deberían ni prestar atención. Soy mujer, pos sí, SOY MUJER, pero me da igual que me digas “macho”, lo voy a seguir siendo y no me siento discriminada por ello. Soy de Estocolmo, poes como si soy de Paraguay. Para cambiar estos aspectos hay que mentalizarse, unos mismos. Olvidarse de qué nos separa, y aprender a convivir. No creando Ministerios de Igualdad, que acreditan el problema, separándonos aún más. Olvidémonos de esas diferencias sin importancia. Somos diferentes e únicos, pero somos humanos: personas con los mismos derechos. Somos iguales a la vez de distintos. Y eso es lo que nos hace tan maravillosos.

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